jueves, 24 de julio de 2008

prologo bajo la piel de la razon

Una poética bajo la piel de la palabra

Hace algunos años me sorprendió contemplar en un paredón de adobe descubierto al norte del valle de Aburra un graffiti, como pocos en esta ciudad, que decía:
“la piel nos impide ser aire”
El poemario Bajo la piel de la razón es una bella ratificación de este trozo de poema dejado en la noche, este libro es una revelación surgida entre ensoñaciones e iluminaciones; talvez aquí halla una suerte de tibia piel de la palabra, como vivientes estamos sujetos al lenguaje de los sueños, y la poesía es el milagro en la morada del dios Logos, ella nos impide huir de nosotros mismos, en tanto ella es piel transparente que nos fija al mundo.

Juan David Calle es el que está siendo poeta, y por ello él ve por los mortales dentro de los protocolos del absoluto, da cuenta de ello, en poemas que describen y dejan entrever el poder de los sentidos, de estos orgánicos venidos del polvo de las estrellas, pero de esos otros sentidos del símbolo, venidos de la magia de lo humano hecho Lenguaje.

No termina el lector de desdoblar la primera hoja y allí un epígrafe, esa primera línea de los dioses, nos da la bienvenida y nos pone en la boca el sabor de un cuerpo lleno de ausencias, palabras puestas como si se tratase de una ofrenda dejada por los dioses en el altar de los tiempos.
“sin hojas
Solo carne…”
He aquí un puñado de poemas que preguntan por el cuerpo en caída, el cuerpo en actos de conciencia, poemas del desencantamiento, esa piel que se abortó y nunca más será memoria en el mundo. Están también las voces que buscan saber del reino del olvido y esas palabras que no llegaran al poema, Aquí esta la ciudad que es una caja de pandora, “Laberinto subterráneo en el vientre de la muerte”; talvez algunos poemas sean inocentes, pero no debemos olvidar que el oficio del poeta es el de la inocencia y en ella está el peligro más sagrado.

Bajo la piel de la razón, libro de piel de árbol, busca tatuar la carne invisible de la poesía con logrados pliegues en la palabra, no es necesario nombrar lo innombrable, y aun así, la belleza también transita en lo insinuado, en lo que se intenta bordear, así es la piel: límite y abismo. Esta belleza en la palabra acontece en el silencio del poema, en la oscuridad del ojo, en el terrible respiro del ángel en la caverna de los sonidos, en el palpito de mundo que empuja la sangre y entonces somos un amasijo de órganos hechos en la memoria de un par de sombras y bendecidos con el tormentoso milagro del lenguaje que nos pregunta:

¿Quien le devuelve el aliento y la piel a la palabra que nombra el mundo?

Incógnita que es vértigo y esplendor para el hombre que ha estudiado con una mística de monje, las ideas de los hombres y ahora retorna a la poesía como la más certera tierra de la indagación humana, ¿ hasta donde ha de ir el que esta siendo poeta por las palabras que desentrañen la piel primera ?.

Este poemario de Juan David Calle es una caricia a presencias fugadas, pero hay en éste; la intención de poner nombre a los silencios que perturban al poeta en continua transformación, su lucha es con el demonio del ars poética: demonio y diosa en la misma cabeza. El que está siendo poeta sabe que no somos seres terminados y que toda poesía pertenece a lo inacabado.

.

“Hasta que el musgo nos llegue a los labios
y nos cubra los nombres ”.




Fernando Hoyos SalazarAgosto de Dos mil y seis

7 comentarios:

Metro y Medio dijo...

juan, me encantó lo que lei aca en el blog. Tengo muchas ganas de leer el libro...Te mando un abrazote...MUCHOS EXITOS

SARA CRISTINA QUINTERO ARISMENDY

mmrc dijo...

aaa juan. felicitaciones de todo corazon; no tenia ni idea de tú vida, pero el facebook es una maravilla, mira lo que hace y creeme que yo quiero ese libro y me lo leere todo.
me acuerdo de vos mucho y se te extraña. a y de nuevo FELICITACIONES.

Juan David Calle dijo...

hola mmrc claro que si, pero me gustaria mucho saberq uien eres, pues no hay vinculoa tu pagina...

Anónimo dijo...

Parce me gusto mucho, que bonita es la vida cuando alguién lucha para no permitir la flor marchita sin antes disfrutar sus vaporosas esencias y extaciantes fragancias.
Allá el Pedral de ese querido pueblo cariñosamente llamado "Gorra Vieja" (en realidad es la gorra de la mas humilde, pujante y virgen de las cordilleras de los Andes) donde las dos protuberancias senoidales del Citará nos miran todo el día, aún nubladas, allá cerca a los cafetales de "don patrón Sanchez", dónde pase los mas hermosos años de mi niñez en los años 67 y 68, dándole vueltas al parque con la glipa (así le decíamos a José Luis), saboriando los dulces de los Escobares, esperando un telegrama enviado por un tic-tic-tac-...-tac al segundo piso de la Alcaldía, tomando ese delicioso perico (no es el veneno de ahora, no existía en Chichombia, aún en suroeste no existía la mariguana, uno que otro hongo), haciéndo todo el día montañismo en el pueblo (del cementerio al hospital, del hospital al cementerio pasándo por el colegio y la cancha donde se pierden todos los balones): que bonito un hijo de esta tierra agreste desde aquí cantando sus poemas a la vida, al amor, a la sordera del hombre...

ROMÁN JAIRO VÉLEZ SIERRA

Juan David Calle dijo...

Respuesta roman..


roman... gracias por este viaje en la historia, lograste que volviera avivir ciertos momentos de mi vida...

una parte de mi pertenece a ese paisaje y regresa siempre a encontrarse con su alma.

Anónimo dijo...

juan no habia visto ese perfil y esos logros que has alcanzado, esos poemas que seguaramnete nacen de experiencias propias y por supuesto raciocinios del diario existir felicidades

Anónimo dijo...

juan no habia visto ese perfil y esos logros que has alcanzado, esos poemas que seguaramnete nacen de experiencias propias y por supuesto raciocinios del diario existir felicidades

SERGIO ALEXANDER MEDINA